San Antonio María Claret: el peligro de ser católicos sin entusiasmo por Dios

San Antonio María Claret nos enseña que podemos seguir cumpliendo nuestras prácticas religiosas y, sin embargo, correr el riesgo de enfriar nuestro corazón cuando las preocupaciones materiales ocupan el lugar que corresponde a Dios.
Durante su juventud, sus intereses por la industria llegaron a absorberlo tanto que su pensamiento se alejaba de las cosas espirituales. Pero, con la ayuda de la Santísima Virgen, recuperó el fervor y se convirtió en un gran misionero, dedicando su vida a la conversión y salvación de las almas.
Su lema, «A Dios rogando y con el mazo dando», nos recuerda que la verdadera Fe debe unir la oración con las obras. No basta con rezar: también debemos luchar contra nuestros defectos, cumplir nuestros deberes y procurar que nuestras familias se acerquen nuevamente a Dios.
Pidamos a San Antonio María Claret que nos ayude a vencer la tibieza, a recuperar el entusiasmo por nuestra Fe y a trabajar generosamente por la salvación de nuestros seres queridos.
¡San Antonio María Claret, alcánzanos, por intercesión del Inmaculado Corazón de María, un corazón fervoroso y totalmente entregado al Sagrado Corazón de Jesús! Amén.