NOVENA AL SANTO PADRE PÍO

San Pío de Pietrelcina, fiel servidor de Cristo y portador de los signos de su Pasión, ayúdanos a aceptar con fe y amor las cruces y sufrimientos de nuestra vida, uniéndolos a la Cruz de Nuestro Señor para alcanzar la Vida Eterna.
Tú que venciste las tentaciones y perseveraste en el camino de la santidad, ruega por nosotros para que abandonemos el pecado, fortalezcamos nuestra fe y permanezcamos fieles a Dios hasta el final de nuestra vida.
Amante de la Santísima Virgen María, encomienda nuestras súplicas a sus manos y enséñanos a confiar en su poderosa intercesión. Ayúdanos también a escuchar y seguir a nuestro Ángel de la Guarda, caminando siempre por el sendero del bien.
Padre Pío, que tanto amaste a las almas del Purgatorio, intercede por ellas y enséñanos a ayudarlas mediante nuestras oraciones, sacrificios y buenas obras.
Tú que amaste a los enfermos y viste en ellos el rostro de Jesús, ruega por todos los que sufren en el cuerpo y en el alma, para que reciban consuelo, esperanza, sanación y, sobre todo, la gracia de acercarse más a Dios.
Intercede también por los pecadores y por quienes no creen, para que se conviertan de corazón; por quienes tienen poca fe, para que la fortalezcan; y por los justos, para que perseveren en el camino de la salvación.
Padre Pío, acógenos como tus hijos espirituales, protégenos con tu paternal cuidado y acompáñanos durante nuestra vida, para que, en la hora de nuestra muerte, podamos encontrarte en las puertas del Paraíso.
Finalmente, ruega por la Santa Iglesia, por nuestros sacerdotes y por todos aquellos llamados a servir a Dios, para que sean santos y fieles a su misión. Por intercesión de la Santísima Virgen María, conduce a todos los hombres hacia Cristo y hacia la verdad de la Iglesia.
Padre Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.
Ayúdanos a amar a Cristo, abrazar nuestra cruz, perseverar en la fe y alcanzar la Vida Eterna. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre.