El milagro de Lourdes que nos recuerda por qué confiar HOY nuestras intenciones a la Virgen

Lourdes no es un recuerdo piadoso del pasado, sino una llamada viva a la confianza total en Dios cuando el sufrimiento supera las fuerzas humanas. Allí, la Virgen nos recuerda que la gracia sigue actuando hoy, tanto en el cuerpo como —sobre todo— en el alma de quienes se abandonan con fe.

El reconocimiento del milagro de Delizia Cirolli, curada inexplicablemente de una grave enfermedad neuromuscular, confirma que Dios continúa obrando signos visibles no para alimentar el asombro, sino para reavivar la fe y la esperanza. Delizia no exigió nada: rezó, se confió a la Virgen y ofreció su dolor. Su curación fue fruto de ese abandono humilde.

Sin embargo, Lourdes enseña una verdad más profunda aún: la sanación del alma es el mayor de los dones. Muchos no regresan curados físicamente, pero sí transformados interiormente, con paz, fortaleza y sentido sobrenatural para cargar la cruz.

Por eso, rezar hoy, presentar nuestras intenciones a la Virgen y consagrar a Ella nuestra salud y nuestras pruebas no es un gesto sentimental, sino un acto serio de fe. Lourdes promete algo más grande que la ausencia de sufrimiento: no caminar solos en medio de él. Quien se pone en manos de Dios con confianza, nunca queda sin respuesta.