El verdadero sentido de la Navidad: oración y entrega

La Navidad es el inicio visible de la Redención: en el Nacimiento de Jesucristo comienza el camino de todas las gracias que Dios derramó sobre el mundo. Vivir auténticamente esta fiesta exige una correspondencia interior entre la grandeza histórica del portal de Belén y la manera personal en que cada alma acoge al Salvador.

El verdadero sentido de la Navidad no se reduce a lo material ni a una fraternidad superficial. Recuperarlo implica despertar un amor profundo a Cristo y entregarse, con espíritu contemplativo, al misterio del Niño Dios que vino a “hacer nuevas todas las cosas”. Por eso, la pregunta decisiva es si el corazón está preparado para recibirlo: si es un lugar de tinieblas o un refugio de santidad.

El Dr. Plinio Corrêa de Oliveira destaca el contraste entre el mundo pagano de entonces, confiado en el poder humano, y el plan divino que se realiza en el silencio de Belén. La salvación no nace de la sabiduría de los hombres, sino de la oración y de la entrega total a la voluntad de Dios, ejemplarmente vividas por la Virgen María.

Así, la Navidad se convierte en una invitación a consagrar el alma al Niño Jesús, a rezar y a pedir con confianza: “Venga a nosotros tu Reino”. Cada Navidad es un tesoro y una oportunidad para imitar la entrega de María, ofreciendo a Dios cada acto de la vida cotidiana, para que Cristo reine verdaderamente en nosotros.