La devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo: un tesoro aprobado por la Iglesia

La devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo: un tesoro aprobado por la Iglesia

En medio de la confusión y el alejamiento de lo sagrado, la Iglesia nos llama a volver la mirada a la Preciosísima Sangre de Cristo, verdadera fuente de salvación, sanación y protección. Esta Sangre, derramada por amor en la Cruz, no es símbolo: es el precio real de nuestra redención.

La devoción a la Sangre del Redentor no es una práctica marginal, sino un culto aprobado y promovido por el Magisterio de la Iglesia desde sus inicios. Papas como Pío IX, León XIII y especialmente Juan XXIII han alentado su veneración, recordando su valor infinito en la redención y su eficacia en la vida sacramental.

Rezar la Novena a la Preciosísima Sangre es un acto de fe, reparación y entrega. Es responder al llamado del amor divino que se expresa en cada gota derramada por nosotros. En un mundo herido por el pecado, esta devoción es un camino de gracia, fidelidad y consuelo. La Iglesia nos exhorta a no olvidarla, porque en ella encontramos el corazón mismo del amor de Dios.